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Crisis con cara y cruz
Domingo 26 de mayo de 2013, por CGT DELPHI
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Crisis con cara y cruz

Un trabajo. Es el gran tesoro que buscan los gaditanos. Hay quien lo encuentra, hay quien lo exige y hay quien tiene que salir a buscarlo fuera. Estos son algunos ejemplos de cómo golpea la crisis en Cádiz F. Rufo | Actualizado 26.05.2013 - 08:58 zoom

Manuel ramírez Más de dos años en paro. Tiene 48 años y procede del sector de la construcción. / (Foto: Jesús Marín)

La provincial del paro tiene sus esquinas.

Cádiz, con la tasa de desempleo más alta de España, cuenta con esos casos que hacen mirar al optimismo, al menos, pudiendo dejar a un lado la vergüenza.

Casos como el de Manuel Ramírez (en la imagen sobre estas líneas) son sin duda el día a día, el drama que más llega por doloroso, dramático y, en la mayoría de los casos, injusto.

Pero esta provincia da para más. Para quien no tiene reparos en contratar a jóvenes y ponen en marcha una nueva empresa, caso de Evolucionapp; para quienes no tienen más remedio que irse de Cádiz y de España para poder desarrollar su talento; y para quien, en un ataque de creatividad y homenaje a sus antepasados, llega desde Francia para montar su propio negocio.

Son las caras y las cruces de esta crisis. Evolucionapp

Evolucionapp es una empresa nacida en Jerez para dar respuesta a las necesidades de adaptación de las empresas a los nuevos soportes de procesamiento de información, como es el caso de smartphones, phablets y tablets, de forma que puedan gestionar, adaptar y controlar parte o la totalidad de sus procesos de negocio a través de estos dispositivos.

En un primer momento, orientó su evolución al desarrollo de un producto específico para empresas contratistas adjudicatarias de contratos conocidos como ‘llave en mano’ o EPC (Engineering, Procurement and Construction). Así, se plantearon el objetivo: el EPC Tracker, una aplicación multiplataforma que incrementa la productividad de los trabajadores que intervienen en la gestión de un proyecto EPC o de construcción de grandes infraestructuras como centrales energéticas, plantas petroquímicas, gaseoductos, aeropuertos, ferrocarriles o puertos.

El equipo de Evolucionapp está formado por dos jóvenes experimentados en el mundo de la consultoría del marketing, la innovación y el desarrollo web. Son Mario Rondán Fernández (socio fundador y CEO de la empresa), y Jesús Javier Cordero Ríos (socio fundador y responsable de Desarrollo Tecnológico). Sus responsables explican que, para acometer el desarrollo del EPC Tracker, acudieron a la modalidad de contrato de trabajo indefinido de apoyo a los emprendedores, empleando a dos jóvenes menores de 30 años, ambos ingenieros informáticos, Francisco Javier Castaño Gómez y José Alberto Cordero.

Presentaron su idea a una empresa posible cliente de su producto (que cotiza en el IBEX35) y tuvo buenos resultados. Ahí decidieron montar su negocio. Sin embargo, no todo fue fácil. Los fundadores de esta empresa recuerdan que “tuvimos que acudir a la captación de inversores que creyeran en nuestro proyecto y nos ayudaran a desarrollarlo.

Actualmente estamos en negociaciones para implantar nuestro producto en proyectos EPC a realizar en Chile, Canadá y España, y de nos ser por ese impulso de inversores privados que confían en el potencial de Evolucionapp, nos habría sido completamente imposible”.

tocó a mí. De todas formas llevaba un tiempo barajando la posibilidad de irme fuera ya que, en todos los trabajos por los que he pasado en esta provincia, no he visto que se valore a los profesionales de nuestra rama. Si hablamos de salario, teniendo en cuenta que tengo dos titulaciones (Ingeniería técnica y un segundo ciclo de Ingeniería Informática) no tenía aspiraciones de dejar de ser mileurista”. Manuel Ramírez

Es la cruz de esta historia, una cruz que soportan en la provincia más de 206.000 personas. Manuel Ramírez Hidalgo, de 48 años, acude cada día a la plaza San Juan de Dios con la Plataforma de Parados de Cádiz. Y con una bolsa. Dentro lleva su curriculum.

La última vez que trabajó fue en abril de hace dos años. Es albañil y su vida era la construcción. Aunque tuvo empleos de camarero y de pinche de cocina, donde más se empleó fue en el ladrillo. Pero llegó la burbuja. “Yo sabía que los pisos eran muy caros, y yo me decía que no era normal. Si lo hubiera visto venir hubiera buscado otra cosa”, recuerda.

Cada día, junto al Ayuntamiento de Cádiz, se reúne con sus compañeros de plataforma desde las 10 de la mañana. “Pero somos muy pocos, no sé dónde está la gente. No quieren reivindicar y después ves gente en los bares, chavales jóvenes y no tan jóvenes que viven con sus padres que no tienen espíritu ninguno.

No lo comprendo. En la provincia hay más de 200.000 parados, 18.000 en la capital. ¿Dónde está la gente? ¿Qué piensan? No lo sé, te lo juro. Yo al menos tengo el espíritu de salir y reivindicar un trabajo digno como dice la Constitución. Cada día me traigo mi curriculum y lo llevo donde nos enteramos que piden gente”.

Este gaditano está casado y tiene una hija de 17 años. Es su otro drama. “Mi mujer está en paro, tenía una ayuda de la Junta y hace dos años, como yo trabajaba, se la quitaron porque yo tenía ingresos y era incompatible. Y al poco tiempo me quedé parado”. Ahora, ya sin la prestación por desempleo, ha solicitado la RAI (Renta Activa de Inserción) que son tres años alternos, a razón de 426 euros al mes. “Pero sólo 11 meses al año. Cuando los termine, nada. Y, ¿dónde voy yo después?”. A eso se une otra de las situaciones absurdas que se dan en esta provincia.

Manuel acudió a una entrevista con una orientadora de Empleo (del SAS). Y le ocurrió esto: “Quería que me dijera qué podía hacer, pero resulta que le debían seis meses de sueldo. ¿Qué orientación me iba a dar ella?”

Manuel tampoco comulga con los discursos políticos. “Las administraciones dicen que no hay más dinero pero ¿para quién? ¿Siempre para los mismos? ¿Y ellos? ¿No se pueden rebajar los sueldos o hacer un ERE en el Ayuntamiento o en el Gobierno? Nos hemos reunido con IU, PA, UPyD, PSOE y no se soluciona nada.

Por mucho que subamos a los plenos, cuando ella –en alusión a la alcaldesa, Teófila Martínez– alza la voz, se calla todo el mundo. Llevamos aquí 10 meses, hemos presentado escritos para tener una reunión con ella durante seis meses y nunca se ha dignado a hablar. Será mejor persona que nosotros”.

Cuando habla de su hija, a Manuel le cambia la cara. “Mi hija me ve y se agobia. Está estudiando en el Columela y cuando me ve triste se deprime. Arreglamos papeles para la asistenta, cogemos comida de la Cruz Roja, pero el día que se me acabe la ayuda no sé lo que se me pasará por la cabeza. Tengo que pagar 240 euros de casa, la luz, el agua... Dime tú cómo vivo”.

Jesús-Medina Nació en Jerez hace 29 años. Jesús iba para arquitecto, pero terminó en la Universidad Europea de Madrid (UEM) la licenciatura en Ingeniería Industrial, en la rama de diseño mecánico.

Comenzó con un proyecto universitario de creación de un pequeño coche de carreras (Formula Student) y ahora trabaja como ingeniero de diseño mecánico en P3 Automotive GmbH, una empresa alemana que ofrece servicios de consultoría e ingeniería a empresas como Daimler-Mercedes, BMW, Volkswagen, Porsche o MAN. Entretanto, prácticas en empresas sin opción a obtener contrato, envío de curriculums y peticiones de entrevistas en España que ni siquiera tuvieron respuesta.

Después de varios meses, comenzó a buscar trabajo en Reino Unido y Alemania. Tras cuatro meses buscando trabajo en España y de dos semanas de haber mandado su currículum a una empresa alemana, recibió un correo de P3 Group. En una semana, estaba en Munich haciendo una entrevista. La negociación de las condiciones fue cuestión de 10 minutos y al cabo de dos días le mandaron el contrato para firmar. A la semana siguiente se incorporó al trabajo.

Tuvo que obtener el permiso de residencia, abrir una cuenta en un banco alemán y obtener su número fiscal. Todo, sin saber alemán, aunque sí inglés. Para el registro de la residencia sólo necesitó cinco minutos.

Hoy, Jesús trabaja para un proyecto con MAN Diesel&Turbo, siendo el responsable del diseño de algunos componentes de un motor diesel para aplicaciones marinas (barcos de carga, yates, buques…). Tiene claro que, para un ingeniero, es ideal trabajar en Alemania “porque los necesita y están contratando a mucha gente de fuera, en muchas ocasiones no es necesario hablar alemán al principio y el trato recibido y las condiciones de trabajo son, en mi opinión, excelentes. Esta gran demanda de ingenieros hace que las condiciones sean más favorables para el trabajador”.

Explica que en Munich, el salario mínimo para un ingeniero júnior suele rondar entre los 30.000 y 40.000 euros al año mientras que en muchas zonas de España puede estar por debajo de los 20.000 euros. “Es cierto que aquí los impuestos son más altos, pero hay buenas ayudas sociales y prestaciones por desempleo”, admite.

Otra gran ventaja, explica, son las condiciones laborales. “Al menos en mi empresa la flexibilidad, el trabajo por objetivos y la recompensa por el trabajo bien hecho, es la clave del éxito en lo que se refiere a sacar lo mejor de los trabajadores.

La empresa no obliga a entrar y salir del trabajo a ninguna hora concreta y no hay un horario de trabajo fijo. No hace falta controlar las horas, porque todos tienen claro qué tienen que hacer, qué es importante y mientras cumplan un objetivo diario, uno puede entrar más tarde o salir más temprano.

La empresa sabe que el trabajador hará las horas necesarias para cumplir con los objetivos. La diferencia es que cuando uno puede escoger cuándo trabajar más y cuándo trabajar menos se es mucho más efectivo trabajando”.

Incluso, en la oficina de Jesús, disponen de un futbolín “para relajarnos de vez en cuando, tenemos una cocina con mucha comida, agua y café gratis”. Aparte, la empresa fomenta el trabajo en equipo organizando actividades extralaborales pagadas por la propia empresa. Y otra diferencia: “Cada año, cada trabajador tiene una charla con su manager para hablar de cómo ha ido el año para hacer un análisis general y evaluación, llegar a un acuerdo sobre si se han alcanzado objetivos, negociar las condiciones del próximo año y en muchos casos, la empresa premia cuando se ha trabajado duro con alguna bonificación extra. En mi caso, con sólo un año de trabajo, ya he tenido subida de sueldo”.

Por tanto, su conclusión tras un año de trabajo en Alemania es que, tras pasar la parte más dura (adaptación y búsqueda de vivienda) “la gran ventaja de trabajar aquí para un ingeniero es la posición del trabajador con respecto a la empresa.

El paro para los ingenieros es casi cero y las empresas tienen problemas para encontrar gente. Aquí un ingeniero puede evolucionar muy rápido, mejorando sus condiciones en poco tiempo, fácilmente más de un 20% del salario en dos años”.

Jesús Medina asegura que ahora en España, los ingenieros recién titulados “tienen que conformarse con realizar cualquier tipo de trabajo y estar cobrando en torno a los 1.500 euros al año. Mi consejo a cualquier ingeniero que no esté bien en España o que considere que no se le valora y sepa hablar al menos inglés, sería que buscase trabajo por aquí. Sin duda”.Jean Christophe Ploquin Francés de nacimiento, Jean Christophe Ploquin decidió un buen día volver al pueblo de sus abuelos, Grazalema.

De eso hace ya diez años. Sus abuelos formaron parte de la larga lista de exiliados en la Guerra Civil. Hoy con 47 años, está al frente de una empresa dedicada a la fabricación de ropa. Se llama La Higuera de Grazalema (LaHdeG).

Este negocio comenzó a funcionar a finales del pasado año y su objetivo, básicamente, es vender prendas a través de www.lahigueradegrazalema.com. Sin embargo, pese a que este emprendedor francés comenzó el camino empresarial en España con mucha fuerza, reconoce que son muchas las dificultades.

La sede social de la empresa está en Jerez, concretamente en El Portal. Para Ploquin, “poner en marcha un negocio es algo así como la necesidad de expresar que tiene un artista, como la obra de un pintor o un escultor; pero es muy duro”. Ahora reconoce que “en- España, igual que a la gente le gusta mucho comprar un smartphone, cosa que no ocurre tanto en otros países europeos, a los españoles no les gusta mucho comprar por internet, no se fían”.

El caso es que, en la actualidad, la plantilla la forman dos personas (incluido Jean Christophe), y un artesano a media jornada. La empresa se caracteriza, asegura, “por su filosofía creativa, innovadora, alternativa y responsable frente al modelo tradicional de la sociedad de consumo.

Así, el respeto al medio ambiente y la responsabilidad social forman parte del proceso productivo de esta empresa”. Para ello, utiliza como materia prima una de las esencias de Grazalema, sus mantas, un producto que dio a la comarca empleo y riqueza hace varias generaciones.

El propio Ploquin es el que se encarga de realizar los diseños y, para el acabado de la ropa, cuenta con su madre. Admite que las cosas en España, a la hora de montar una empresa, no son fáciles. “Pedí un crédito ICO, cuando el interés estaba poco más del 5%. En sólo dos meses, como la prima de riesgo subió, el interés se puso en el 9%.

Es curioso que los españoles se quejan de las trabas que existen para poner en marcha un negocio, pero en Francia es peor”. El caso es que este empresario francés reconoce que, si nada cambia, pasado el verano tendrá que meditar si sigue adelante con un negocio que era un sentido homenaje a sus abuelos.

Santiago Laz

Es el último ejemplo de la realidad laboral gaditana. Periodista nacido en Chiclana, llegó en diciembre pasado a Londres y ahora planifica la creación de un portal de noticias para la comunidad hispana. Otro de los objetivos de su estancia en Reino Unido es “mejorar un idioma que dejamos en dique seco tras la formación académica”.

Licenciado en Periodismo, junto al posgrado en Dirección de Comunicación de Empresas e Instituciones, pasó por distintos medios de comunicación, pero concluyó que “era empresa complicada emprender en Cádiz una edición digital rentable. A pesar de tener aceptación y visitas, te topas con el talón de aquiles de la publicidad. Sin anunciantes, no se puede sostener como mínimo la autonomía de tu trabajo”, admite.

Santiago resume así su salto a Inglaterra: “Tuvimos la decencia de no darnos de baja en el instituto por el soniquete de la hormigonera, pero también pagamos el precio de una economía dependiente al ladrillo. ¿Que precio? Casi lo llamaría exilio, marchamos defendiendo lo vocacional frente al amiguismo con una curiosidad añadida: cuanto más te especializas, más te alejas de tu tierra.

Entonces llegará ese día en el que podrás hablar otro idioma solo con tu entrevistador para optar a un puesto de trabajo en Cuenca, una oferta con filtro de inglés alto. Sigo buscando de entre las ‘papas fritas’ el fish. 80 días después de llegar sale un sol cotizado y valorado en cualquier esquina.

El manto de nieve sobre Hide Park es lo más parecido a nuestro abierto espacio marítimo en un sitio donde nunca llega la primavera. Aunque nacido en Cádiz, soy de Chiclana y me llamó la atención encontrarme a otra chiclanera que trabajaba en McDonald de Leincester Square”. Como conclusión, este joven periodista reconoce haber aprendido tres lecciones: “Da igual quién eras o qué eras, empiezas de cero y si no sabes el idioma, empiezas con menos tres. De cada caída aprendes a levantarte rápido. Y, por último, valoras más a tu familia, tus amigos y a tu tierra”.

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