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siete años de un conflicto «Nunca pude imaginar esta situación»
Domingo 23 de febrero de 2014, por CGT DELPHI
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siete años de un conflicto «Nunca pude imaginar esta situación» 21.02.14 - 00:41 - JAVIER RODRÍGUEZ | jrodriguez@lavozdigital.es | CÁDIZ.

Lleva 27 meses sin percibir un euro por culpa de un limbo laboral aunque la Justicia le ha dado la razón para que la Administración le pague «Nunca pude imaginar esta situación»

La desesperación lleva a cometer locuras. Unas son fruto del amor o del desamor, otras obedecen al puro interés, algunas se cometen por despecho y la mayoría, por la sinrazón. Sin embargo, hay locuras desesperadas que sólo se explican por una situación agónica de miseria y hambre. Alfonso Cobos lleva tres días en huelga de hambre y está dispuesto a llegar hasta el final. Jamás imaginó que sería el protagonista de una historia de pobreza. Cobos tiene ahora 55 años y entró a trabajar en una de las secciones de montaje de la antigua Delphi con 23 años. Un familiar que trabajaba en la fábrica como administrativo le ayudó entonces a echar el currículum en las oficinas de la factoría. Alfonso se inició en Jerez como pinche de cocina hasta que ascendió a cocinero. Sus primeros pasos en el mundo laboral los dio en el conocido restaurante Alfonso y más tarde por el antiguo Colmao. Abandonó este camino en la hostelería por un empleo fijo en la antigua Delphi, sin embargo, la trayectoria se torció cuando en febrero de 2007 la multinacional echó el cierre y dejó en la calle a 1.900 trabajadores.

En ese momento, Alfonso Cobos se encontraba en excedencia y lo que no podía imaginar era que esa situación lo dejaría en un limbo laboral de difícil arreglo. Cuando solicitó su reingreso en la empresa ya era demasiado tarde. Delphi había cerrado y no entendía de excedencias entre miembros de la plantilla. Tuvo que presionar para que fuera admitido en el protocolo que la Junta y los representantes sindicales de los trabajadores firmaron en junio de 2007, donde se establecían una serie de condiciones especiales para los afectados por el cierre. Alfonso Cobos obtuvo la prejubilación en 2010 y empezó a percibir esta pensión, «pero la Junta en 2011 me suspendió el pago al considerarme un intruso en el proceso, cuando yo me he llevado trabajando más de 20 años en Delphi».

Cobo señala que ha tomado la decisión de comenzar una huelga de hambre «porque llevo 27 meses sin percibir dinero ninguno, estoy casado, tengo dos hijos y nietos, y como muchas familias en estos tiempos estamos sin ningún ingreso, por lo que mi situación es desesperada». Este oficial de montaje secunda desde hace tres semanas el encierro que llevan a cabo un centenar de sus compañeros en el salón de actos del edificio de los sindicatos, en Cádiz. La protesta pretende llamar la atención de las administraciones públicas, en especial de la Junta, para que, de una vez por todas, solucione el conflicto con los exdelphi que aún quedan por recolocar, unos 635, según el listado que ha sido consensuado. Pero la huelga de hambre de Alfonso Cobos va más allá. «No percibo ningún tipo de ayuda y llevo 27 meses sin recibir un euro». La situación es agónica.

Alfonso Cobos llevó su caso ante la Justicia y el 9 de junio del año pasado el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía le dio la razón. La sentencia se reafirmó el 7 de octubre de 2013. El fallo judicial reconoce, por un lado, que es un extrabajador de Delphi con 25 años de antigüedad y, al mismo tiempo, le devuelve la condición de prejubilado. Alfonso Cobos salió prejubilado en 2010 en la última remesa, sin embargo, la Junta, según su versión, le retiró esta condición. «Llevo 27 años sin cobrar nada y la sentencia obliga a la Junta a devolver ese dinero con intereses».

Alfonso está divorciado y con dos hijos, de 33 y 29 años. Ambos lo apoyan. Reconocen que su huelga de hambre es una locura, pero lamentan en «que no queda más remedio». Sabe que juega con la salud, pero «el límite de esta huelga de hambre es que la administración me pague lo que me debe».

El día a día de Alfonso es una historia de supervivencia, igual que la de otros tantos compañeros. «Nunca pude imaginar que me encontraría en esta situación». Su hermana ayuda en lo que puede a pagar una hipoteca de 300 euros mensuales, mientras que la caridad de sus amigos y la del Banco de Alimentos contribuyen a la manutención. «He recogido caracoles, tagarninas y espárragos en el campo para sobrevivir». El centro cívico del barrio ayuda en el pago del agua y con la luz, tiro como puedo».

Una vida al límite y una situación límite. Alfonso Cobos reconoce que ha buscado empleo hasta debajo de las piedras, pero no hay sitio para un hombre de 55 años. Reclama lo que es suyo y lo que la Justicia le reconoce. Está dispuesto a todo.

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