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Adiós a ’los últimos de Delphi’
El centenar de ex trabajadores de la desaparecida empresa de automoción de Puerto Real (Cádiz) acaban de poner fin un encierro laboral de tres años, el más largo de España
Domingo 8 de enero de 2017, por CGT DELPHI
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Delphi es un lenguaje de programación de software que, entre otras funciones, es capaz de generar números aleatorios. Pero en la provincia de Cádiz, Delphi es también sinónimo de una historia de un fracaso, igualmente plagado de números. El último, el 1.074. El número de días que han permanecido encerrados el último reducto de ex trabajadores de una fábrica de automoción que cerró sus puertas en 2007 en Puerto Real, dejando en la calle a 2.000 empleados. Esos 1.074 días, tres años, hacen que se haya convertido en el encierro laboral más largo de España. Un encierro que culminó el pasado 29 de diciembre.Por el camino hay muchos más números. Los primeros, los que un mal día no cuadraron y motivaron a Delphi a cerrar la planta para trasladar la producción y abaratar costes en otros países, siguiendo la tendencia global a la deslocalización multinacional, en pos de abaratar costes productivos. El anuncio de cierre se produjo en vísperas de las elecciones municipales, en primavera de 2007. Una nueva sangría laboral para la Bahía de Cádiz que se iba a condensar en que 2.000 trabajadores se quedaban sin empleo, con unas elecciones municipales a las puertas y con las autonómicas y generales al año siguiente. Delphi había recibido ayudas de la Junta bajo el compromiso de mantener la plantilla hasta 2010. De ahí que, con el anuncio de que iba a desmantelar la planta tres años antes de lo convenido, desde el minuto uno la Junta de Andalucía se implicó en el conflicto laboral, económico y social que suponía perder 2.000 puestos de trabajo en Cádiz. Así, y con el respaldo económico de la Administración central, gobernada por José Luis Rodríguez Zapatero, se firmó el famoso protocolo entre la Junta, la empresa y los sindicatos representantes del colectivo. En papel se recogían una serie de acuerdos, como la recolocación de todos y cada uno de los afectados por el cerrojazo. Por mor de esa entente, en ese tiempo se logró apaciguar posibles protestas. Y PSOE revalidó los gobiernos en Andalucía y Madrid también gracias a más números, los de los votos.Otras cifras relevantes en la historia de Delphi son los años de reivindicaciones de los trabajadores, que han sido exactamente, 10. Una década. Y además, estuvieron las promesas. "Ningún trabajador va a quedar abandonado a su suerte", dijo en Puerto Real José Luis Rodríguez Zapatero. "No vamos a dejar tirado a nadie" dijo también en 2009 el que también por entonces era presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves. Anunciaron la llegada de una quincena de empresas, como Gadir Solar o Alestis, que "no sólo iban a absorber la totalidad de la plantilla de de la empresa, sino que además iban a crear 4.000 empleos más", recuerda Francisco Serra, uno de los últimos de Delphi que se ha mantenido en este encierro laboral de récord que ha terminado hace escasos días.Dos años antes, la Junta de Andalucía y los sindicatos rubricaban ese acuerdo que se cumplió solo en parte. En él, la compañía se comprometía a poner en la mesa 120 millones de euros para pagar a los trabajadores y cedería los terrenos de la empresa a la administración autonómica, al igual que todas las instalaciones y la maquinaria de la planta. Paradójicamente, fueron los mismos trabajadores de la extinta multinacional los que fueron contratados para desmontarla.

Instalaciones abandonadas de Delphi, en la localidad de Puerto Real (Cádiz). J.C.S. La frase de Manuel Chaves, un sinónimo de la de Zapatero, fue el clavo ardiendo para los 1.904 trabajadores de los 2.000 despedidos, que se sumaron a un dispositivo especial de la Junta de Andalucía para intentar recolocarles o encontrarles algún tipo de salida económica a sus despidos. Uno de los primeros en lograrlo fue el líder sindical de Comisiones Obreras en la plantilla de la multinacional, Antonio Pina, el que fuera portavoz de la plantilla. Suya fue otra de las frases que venía a resumir las expectativas creadas en los ex trabajadores. Porque los ex empleados de Delphi, confiados en las promesas, eran "parados, pero con expectativas".Esas expectativas pasaron por las importantes partidas económicas para el reciclaje de los trabajadores. Como los 10,5 millones de euros que en 2008 concedió la Comisión Europea del Fondo de Adaptación para la Globalización para reinsertar al colectivo de desempleados de Delphi, o los 18 millones de euros que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero incluyó en los Presupuestos Generales del Estado en 2010. Todas estas ayudas iban a pivotar en atraer inversores de carácter privado que instalaran empresas y recolocara trabajadores, una vez reciclados con cursos de formación. Porque en torno a Delphi y a sus extrabajadores proliferaron las empresas creadas ad hoc para impartir cursos de reinserción laboral. Pero en el reciclaje de los trabajadores se incluyeron contenidos formativos como visitas a las bodegas o ver películas en versión original para fomentar el inglés.Muchos de los cursos recayeron en empresas como las del ex consejero socialista de Hacienda, entre 1987 y 1990, Ángel Ojeda. Tanto él como el contenido de los cursos de reciclaje comenzaron a ser investigadas judicialmente tras las denuncias de varios docentes. Las de muchos ex trabajadores que percibieron estos cursos vinieron mucho más tarde, fruto de la frustración ante el paso del tiempo y a la inactividad de su situación.Los vínculos de Ojeda con la administración autonómica y el caudal de subvenciones públicas que recibían sus empresas pasaron a constar en un informe policial sobre el fraude de los cursos de formación en Andalucía, dentro de la trama denominada por la Policía como ’Operación Edu’. Para la investigación, resultaba llamativo que en una sola resolución dictada por la Dirección General de Formación Profesional, las empresas de Ojeda Ávila percibieran en un único dictamen resolutorio 14,6 millones de euros. Hasta 2009, las empresas de Ojeda se centraban en el sector aeronáutico. Pero a partir de ese año, se centran en la formación. El informe policial recoge cómo el 1 de enero de 2009 se constituyeron tres sociedades que recibieron ayudas y participaron en la formación de los ex trabajadores de Delphi: la Asociación de Apoyo a la Integración ’Humanitas’, la Asociación para la Sociedad de la Información ’Innova’ y la Asociación para el Apoyo al Medio Ambiente ’Natura’."Según el último censo que tenemos, 240 compañeros nunca encontraron una solución, de ahí nuestras quejas a los sindicatos y al Gobierno andaluz", sostiene Francisco Senra, uno de los últimos que ha permanecido estos últimos tres años en el encierro secundado por un centenar de trabajadores y que ha tenido como escenario el edificio de los sindicatos de Cádiz. Porque los que lograron recolocación "fueron sus privilegiados, sus familiares... No hubo un criterio de selección. Si había que recolocar a 350, llamaban a 350".

Los últimos encerrados pliegan una pancarta con sus reivindicaciones. En 2007, año del cierre de la factoría, "ya éramos conscientes de la crisis que se avecinaba, aunque Zapatero decía que no". La ’champions league’ económica. Senra está convencido de que el cierre de Delphi "estaba preparado desde hacía cuatro años". Las nóminas de 2.000 trabajadores dejaban un impacto directo en la Bahía de Cádiz de 7 millones de euros. "¿El impacto indirecto? Multiplícalo por tres". El cierre de Delphi iba a suponer una debacle económica en la comarca. "Y no había nada a la vista para sofocar esa empleabilidad en plena campaña electoral". Sostiene Senra que "nosotros éramos trabajadores. Confiábamos en Chaves y en Zapatero, en los dos, y en los sindicatos, que nos vendían la pelota". Y recuerda que ese año, en 2007, Delphi cerró otra factoría en Gijón y también efectuó cierres en Italia. "Delphi ofreció allí 91 días por año trabajado. Si se hubiera seguido esa línea, en mi caso me habría ido con 140.000 euros. Una liquidación de esa índole sí que te hace ver perspectivas ante el desempleo".Sin embargo, en el acuerdo rubricado entre sindicatos y Junta con Delphi, los trabajadores despedidos recibieron indemnizaciones que ascendieron a 45 días por año trabajado y se comprometían a recibir cursos de formación durante dos años mientras cobraban el paro. Esos cursos "iban a ser adaptados para el sector de la automoción, las energías renovables... Nosotros teníamos una especialización muy grande y trabajábamos con tecnología puntera", subraya el portavoz del colectivo de los últimos de Delphi. Así, los trabajadores "firmamos un protocolo que era de estricto cumplimiento" y que luego derivó -con dos sentencias judiciales incluidas- en simple "un protocolo de colaboración". "Nos fuimos al paro y nos comprometimos a recibir los cursos durante dos años. Y lo que hicimos fue estar dos años en un autobús yendo por toda la provincia". "Los trabajadores cumplimos con nuestra parte del protocolo, asistiendo a los cursos de formación y sólo sirvieron para enriquecer y beneficiar a amiguetes y a personas relacionadas con la Junta de Andalucía y el PSOE". Tras haber protagonizado el encierro más largo de España, los trabajadores sostienen "no nos han hecho caso". Pese al apoyo inicial, "nos hemos sentido engañados y traicionados", fundamentalmente "por la Junta de Andalucía, el PSOE y por CC.OO", el sindicato mayoritario en el Comité de Empresa de Delphi cuyo líder, Antonio Pina, incluso acabó afiliándose al PSOE. Hoy, ya en la calle, la lucha por su situación "y por el empleo de la Bahía de Cádiz "se trasladará a otras vías". Porque la del encierro, tras más de mil días, es ya como el conflicto de Delphi: una vía muerta.

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